Cerro de Santa Bárbara
Tudela (Navarra)
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El cerro de Santabárbara preside Tudela. No es casual, que este accidente geográfico tan importante en el lugar como el río Ebro, sea la génesis de Tudela.
La escarpada topografía en una superficie tan concentrada sumado a una anchura y caudal de río salvable, hacían de este sitio un enclave privilegiado y atractivo.
Este análisis no es casual ni una mera suposición. Es un resumen, una interpretación sacada de los datos arqueológicos del as excavaciones del cerro de Santabárbara.

Esta es la función de la arqueología, la investigación de los origines del hombre, de la sociedad y de la cultura.

Hoy en día, gracias a los trabajos arqueológicos realizados, conocemos un poco más nuestra historia y nuestros orígenes.

En el cerro de Santabárbara, se han ido realizando diversos trabajos arqueológicos a lo largo de los años y más intensamente en los últimos 30.
Estos trabajos han supuesto un inicio, una base datada de interesantes restos de antiguas murallas, aljibes, viviendas…

No obstante, la excelente labor realizada hasta hoy en día, ha estado desprovista de unas directrices claras, de un plan director.

Por diversos problemas, los restos encontrados, nunca han sido puestos en valor ni se ha tenido la oportunidad de estudiarlos a fondo. Es hoy en día, gracias a la iniciativa de la administración, cuando se puede subsanar esa falta.
A la hora de desarrollar y plantear este plan director se ha tenido siempre como objetivo final, esta premisa.

El cerro de Santabárbara, es actualmente una zona residual urbana.
En sus faldas, se apoyan las traseras de una primera línea de viviendas, que recrean una suerte de muralla para el cerro.

La conexión con la ciudad, siempre es de un modo rebuscado y escaso, ofreciendo al ciudadano pocas atracciones para iniciar su subida.

El recorrido por el monte es lacónico. Una pingüe carretera de asfalto que nos sube entre tres o cuatro pinos a lo más alto. De vez en cuando, unas piedras talladas en medio de la tierra, llaman puntualmente la atención del más observador.

Es en la cumbre, en donde se puede encontrar un valor evidente para el ciudadano, Tudela.
En la cumbre, uno descubre la posición privilegiada de este asentamiento original. Se domina todo Tudela de un golpe de vista. Desde la cercana torre de la Catedral, hasta el lejano barrio de Lourdes, el ciudadano se encuentra con la ciudad a sus pies.
Pero no solo se puede recorrer la ciudad. Los ojos se van inevitablemente hacia el río Ebro, el canal, la mejana, los campos y al fondo el paisaje siempre emocionante de las Bardenas.

En esta visita es en donde se descubre la mayor virtud que posee el cerro, además de la que le confieren los restos arqueológicos, las vistas.

El proyecto del parque del cerro de Santabárbara  debe ser de un modo objetivo y claro una confluencia de ambas premisas. La arqueológica y la paisajística.