Hospital de Subagudos

Eibar. Guipúzcoa

Proyecto finalista

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Todo en Eibar pasa de repente y en muy poco espacio. Es como si se produjera un efecto Venturi que hiciera que todo pasase a gran velocidad. El Valle del Ego ha ido aguantando todo el desarrollo urbanístico metido con el industrial hacia Ermua. El camino seguía junto al río Ego, pero luego fue la carretera N634, el Euskotren, la autopista, el desarrollo de los años 70, todo, todo. Hoy el hospital ocupa un suelo en la margen derecha del río y que va a marcar un poco la tendencia de la rehabilitación urbana de la ciudad. El suelo con toda seguridad es el bien más escaso, dar buena cuenta de él desde el punto de su implantación era uno de los puntos de partida. Esto quiere decir que el futuro uso de hospital, no solamente aumente la presión funcional, peatonal y rodada, sino que el espacio libre que genera nuestra propuesta en planta baja sirva como un hito urbano, en el que el edificio sea como una dotación bienvenida.
Las pendientes en las calles de alrededor nos permiten disponer de acceso rodado en tres plantas situados a distinto nivel y accesos peatonales en las citadas plantas aunque el acceso peatonal principal esta previsto en la planta baja.
Esto permite liberar de un tráfico “hospitalario“ (ambulancias) al frente del edificio, dejando un gran espacio-plaza, orientado al Sur, en donde la cafetería, transparente, proporciona sin duda un uso complementario al de la propia estancia del edificio.

Un edificio de hospital para usos de larga estancia es un centro sociosanitario de gran sensibilidad en sus ocupantes pero con una tensión funcional inferior a hospitales con intervención y con estancias de recuperación más cortos.
El usuario y sus acompañantes van a estar ocupando los espacios durante estancias prolongadas, de ahí que el diseño tanto de la habitación como de los lugares de paso están diseñados con criterios casi hoteleros.
Sin embargo desde criterios de funcionabilidad, tanto en la construcción inicial como en el
mantenimiento han primado la eficacia que responderá sin duda en sentido positivo sobre los cuidados hacia los enfermos.
De ahí el pasillo con habitación a ambos lados, o el núcleo común de circulación en donde cada aparato puede tener la polivalencia de uso.